Aceptación: mindfulness con género

No es la primera vez que escribo sobre la aceptación y casi seguro que no será la última.  La aceptación es una de las actitudes fundamentales que cultivamos en Mindfulness. Aceptación es una palabra que hemos escuchado muchas veces y que comúnmente confundimos con resignación. Y es verdad que a veces la línea que las separa es muy delgadita, sobre todo cuando estás inmersa en aquello que tiene que ser aceptado.

La aceptación no es fácil, ni cómoda, ni agradable, quizás es precisamente todo lo contrario. 

Cuando aceptamos, no solo tenemos que afrontar o enfrentar el hecho en sí, si no, también la revolución emocional que conlleva. Por eso, la aceptación es difícil. Y por eso, es una de las actitudes que cultivamos con conciencia amorosa desde Mindfulness. Lo hacemos no porque seamos masoquistas y nos guste sufrir, tampoco lo hacemos desde una actitud de mártires por la causa. Lo hacemos, porque estamos radicalmente decididas y comprometidas con ver las cosas tal y como son en cada momento. 

Significa esa aceptación que de repente las cosas que tienes que aceptar te gustan, te agradan, pues lógicamente no, pero sí significa que, desde esa aceptación, dejas de confrontar tu realidad con aquello que fue, con aquello que pensabas, idealizabas, deseabas…

Aceptamos también para dejar atrás el orgullo que nos hace creernos omnipotentes, las vidas perfectas con final feliz dignas de una película de Navidad. En realidad, no hay final, hay momentos, circunstancias, idas y venidas, rodeos, atajos… 

La aceptación es un arte, es sabiduría, también está llena de amor compasivo, hacia una misma y hacia aquello que debe, tiene que ser aceptado. Lo aceptamos porque ahora, en este momento está aquí. Desde la aceptación consciente podemos calibrar qué es lo que podemos hacer con esa realidad, cómo será la mejor manera de relacionarnos con ello, cómo mantendremos a salvo, las relaciones, el cariño, la salud…

Mindfulness es una manera de ser y estar en el mundo consciente y amorosa, no son palabras bonitas que se llevará el viento, son actitudes y prácticas que nos sirven para vivir la vida de una manera más amable y compasiva.

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