Al encuentro sereno con una misma: mindfulness con género

En la cima de la montaña, de pie, con los brazos abiertos, sin nada que ocultar, abierta a la experiencia del momento, sintiendo.

¿Cuándo fue la última vez que te sentiste presente, con atención y consciencia en tu vida?

No tenemos muchas oportunidades en nuestra ajetreada vida cotidiana para que se produzca ese encuentro sereno con una misma, por eso la práctica de mindfulness consiste en hacerlo posible, en mantener la intención de vivir consciente sea lo que sea que en este momento estés viviendo o sintiendo. 

Y no es un encuentro casual, requiere intención, atención y actitud. Los 3 pilares de la práctica del mindfulness y en realidad, las 3 claves de cualquier cosa que hagamos. Dime si no es verdad el hecho de que si podemos responder por la intención de lo que estemos haciendo, mantenernos presentes y atentos y hacerlo desde la serenidad, sin juicios, ésto nos permitiría tomar decisiones más saludables para nuestra vida.

Y no es fácil, requiere voluntad y paciencia, amabilidad, aceptación y mucha compasión. Muchos son los obstáculos, no seré yo quién los niegue porque me los encuentro a diario en mi propia experiencia. Pero hay un obstáculo que tiene rostro de mujer, aunque no de manera exclusiva y que nos impide tener ese encuentro sereno con una misma. Me refiero a la idea de perfección o perfeccionismo vital. ¿Qué quién nos lo impone? La vida, nuestra socialización, el miedo a no ser suficiente. Creencias patrocinadas por esta sociedad de maquillaje donde todo lo que se ve y difunde, es perfecto, bello, exitoso, joven, alegre…La perfección como el gran obstáculo a combatir, esa sensación permanente de no ser buena, la mejor, el miedo a fracasar o a que los demás no te acepten como eres. Y esto se hace piel, hábito, se siente tan dentro que crees que nunca vas a poder quitarlo. 

Con Mindfulness aprendemos a estar con lo que hay, porque ya está aquí. Jon Kabat-Zinn sabía bien lo que hacía cuando hablaba del no juicio. Seguro que sabía y sabe que esto es muy difícil, pero para eso nos entrenamos y practicamos. Y también sabía, estoy segura, que una vez que puedes estar con lo que haya, aunque sea lo contrario de lo que esperabas o esperaban, en ese momento, te acercas al encuentro sereno contigo misma sin la máscara de la perfección luchando por ajustarse a tu cara. Ya no hay máscaras, tan solo, hay lo que hay. Por eso decimos siempre que guiamos una práctica formal o meditación: no hay nada que conseguir, ningún objetivo que alcanzar, ni ninguna manera de sentirte. Estas palabras sencillas y potentes se convierten en el mantra u oración que te da permiso para estar serenamente contigo. Quiero terminar este artículo compartiendo una de mis poesías favoritas. Esta vez es de una poeta que se llama Martha Postlewaite y se llama “Claro”.

“No intentes salvar el mundo entero ni hacer nada grandioso. Abre en cambio, un claro en el denso bosque de tu vida y espera allí con paciencia, hasta que la canción que es tu vida caiga en tus manos ahuecadas y la reconozcas y la acojas. Solo entonces sabrás cómo darte a este mundo tan merecedor de rescate”

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