Hacia una cultura de la gratitud: mindfulness con género

Llevo unos años viviendo mi vida desde el prisma de la atención plena. Mindfulness es para mi una manera de ser y estar en el mundo que me conecta con la amabilidad, con la gratitud, con la curiosidad y sobre todo con el amor.

Recientemente me he encontrado con una serie de lecturas “escritas por mujeres” que refuerzan esta manera de vivir y que me reafirman que el camino que emprendí hace años, es el camino por el que quiero seguir avanzando.

Hoy quiero compartiros una parte del libro de Robin Wall Kimmerer “Una trenza de hierba sagrada”. Robin, es una mujer científica botánica, nacida en Norteamérica de ascendencia europea y anishinaabe y miembro de la Citizen Potawatomi Nation. Su vida y su trabajo se centran en la ecología y en la recuperación del conocimiento indígena para restauración de plantas, ecosistemas y cultura.

En uno de los capítulos, habla de la ceremonia del amanecer, la manera en que los miembros de la nación potawatomi, hacen manifiesta nuestra deuda con el mundo, reconociendo todo lo que nos ha entregado y le ofrecen su más libre y sincero agradecimiento. 

Frente a una cultura que mira a la tierra como un gran supermercado de todo a 1 euro. Estas culturas de la gratitud, y en especial la nación onondaga de la Confederación  Haudenosaunee, se levantan cada día y recitan el Mensaje de Gratitud, del que te dejo unos párrafos. 

“Hoy estamos reunidos y observamos los rostros que nos rodean y vemos que los ciclos de la vida continúan. Se nos ha encargado el deber de vivir en equilibrio y armonía con los demás y con el resto de las criaturas. Unimos nuestras mentes en una sola y nos saludamos y nos decimos gracias como un solo Pueblo. 

Damos gracias a nuestra Madre, la Tierra, pues ella nos ofrece todo lo que es necesario para la vida. Sostiene nuestros pies al caminar. Nos alegramos de que siga cuidando de nosotros, como ha hecho desde el principio de los tiempos. A nuestra Madre le enviamos agradecimiento, amor y respeto. 

Damos las gracias a todas las Aguas del mundo por saciar nuestra sed, por reponer nuestras fuerzas y traer vida a todas las criaturas.

El mensaje continúa agradeciendo a las plantas, los peces, el resto de los animales, las plantas del huerto, las plantas medicinales etc.

Imagina por un momento, una vida en la que desde nuestra infancia se nos inculque esta cultura del agradecimiento en vez de crecer pensando que todo esta disponible para el uso y disfrute sin más. 

Cada vez que camino por el campo me dejo llenar por el aire fresco que huele a limpio, a hierba, miro a mi alrededor o levanto la vista hacia el cielo y siento conexión, me siento parte de y no dueña de. 

Agradezco el aire que respiro, agradezco estar viva y sentirme viva, agradezco la Vida y todo lo que la hace posible. 

El camino de aprendizaje que es Mindfulness, la práctica diaria con un esfuerzo justo y el cultivo de las actitudes que lo acompañan, sin duda, me ayudan a ser mejor persona.  

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