La vida cotidiana se pone en primera línea: mindfulness con género

Estamos viviendo una situación muy difícil, una situación anómala, desconocida que está poniendo a prueba nuestra resiliencia, es decir la capacidad de superar una situación difícil y salir reforzados. Es una situación que al mantenernos encerrados en casa nos obliga a estar más en relación con nosotras mismas. Y parecería imposible huir de una misma en esta situación, pero también es posible. Déjame que te lo explique desde el enfoque de Mindfulness. La mente siempre está activa. Una de las cosas que aprendemos en los cursos de mindfulness es que no es posible parar la mente, la mente siempre piensa y nos lleva hacia el pasado más o menos reciente y nos proyecta en el futuro. Le cuesta estar en el presente, a pesar de que es una capacidad innata que todas las personas poseemos.  Ante una situación estresante como la que estamos viviendo, a la mente le cuesta todavía más centrar la atención. Suele ir de un pensamiento a otro, tiende a aburrirse y le cuesta estar centrada. Esto es porque todo el sistema de alarma que nos ha ayudado a sobrevivir como especie, está activado, enviando señales a través de nuestras hormonas a nuestros músculos, que se tensan, a la respiración, que se agita, a los pensamientos que se disparan y se proyectan incansables hacia un pasado en forma de rumiación sobre cosas o ideas que ya no están aquí. O hacia un futuro poco halagüeño que tampoco existe aún. Y esta situación de estrés en la que estamos, tiene una característica añadida que es que no sabemos cuánto va a durar y no estamos seguros de tener todas las herramientas para hacerle frente. Todo esto produce en el cuerpo sensaciones muy desagradables de sentir, miedo, inseguridad, enfado, ira, culpa, tristeza. Y nosotras/os lo que queremos, es dejar de sentirnos así.  En este momento es cuando la respuesta desde Mindfulness nos puede ayudar, porque lo que hagamos va a influir en cómo nos sintamos y cómo llevemos esta situación. Así que podemos distraer a la mente. Estos días los móviles echan humo, al menos los de mi entorno, enviamos y reenviamos mensajes y mensajes con nuestra mejor intención. Algunos nos calman y otros nos alteran más, pero lo que es seguro es que ocupan nuestro tiempo, distrayendo a la mente y agitándola todavía más. La mente se aburre, así que estamos buscando cómo distraerla a todas horas. Buscamos películas, series, cosas que hacer por internet…. Y de nuevo, esa necesidad de seguir haciendo y haciendo y haciendo. Como estás viendo, no es fácil estar con uno mismo. No es fácil estar presente de verdad. Desde Mindfulness afrontamos todo lo que forma parte de la experiencia sea agradable o no, y sobre esto profundizaré otro día. Lo que quiero compartir ahora, es la riqueza de la vida cotidiana como método para estar presente, para estar centrada, para sentirte viva en cada momento, porque cada momento cuenta y mucho. Cuando hago los retiros de silencio de una semana o de 10 días, lo único que tengo es la vida cotidiana. Esta vida que se despliega momento a momento, esta vida que nos pasa desapercibida cuando se hace rutinaria y automáticamente como medio para conseguir otras cosas. Es verdad que cuando estás en un retiro sabes cuánto dura, pero también es verdad, que no hablamos, ni nos miramos ni tenemos distracciones (móviles, internet, televisión, radio, lectura o música). En esta situación, la vida cotidiana se pone en primera línea y se convierte en una práctica potentísima de meditación y mindfulness. Y esto es lo que te propongo que pongas en práctica estos días que dure la crisis del Covid 19 y quién sabe, a lo mejor descubres que es una gran herramienta para el resto de tu vida. 

Desde que te despiertes por la mañana, date cuenta, nota ese momento justo antes de saltar de la cama en automático. Puedes estar unos instantes sintiendo cómo es despertar a un nuevo día. 

Al lavarte los dientes, siente el sabor de tu pasta de dientes, date cuenta de cómo coges el cepillo, de la fuerza con que lo sujetas, y de la presión con la que te cepillas los dientes. 

Cuando te duches, puedes hacerlo con atención plena, sentir cómo el agua y el jabón recorren el cuerpo, notar el olor del gel o del champú y sentir la temperatura del agua. No se trata de pensarlo, se trata de sentirlo. 

Cuando prepares la comida, hazlo también desde la conciencia, siente el tacto de la comida en las manos, el olor de los alimentos, su color, su textura. 

Lo mismo puedes hacer unos instantes antes de empezar a comer y luego, tomarte tu tiempo para sentir los sabores, aromas y texturas de tu comida. 

No comas de cualquier manera, ponte una mesa bonita, elige esa copa que tienes para grandes ocasiones, enciende una vela, haz que ese momento también cuente. 

Cuando tomes una taza de te o de café, siente el calor que desprende la taza, huele el aroma y saborea cada sorbo. 

Cuando camines por la casa de una habitación a otra, hazlo conscientemente, dándote cuenta de cómo caminas, de cómo es la pisada, de cómo sientes los pies dentro de las zapatillas….

Seguro que ya se te ocurren muchas más cosas que incorporar a tus momentos de atención plena. Son cosas que hacemos todos los días, algunas varias veces al día. Son tareas cotidianas que hacemos en automático, de hecho, te darás cuenta de que aun queriendo estar consciente y presente, saltará el piloto automático. No te preocupes, cada vez que te des cuenta, será un momento de atención plena, será un momento de mindfulness. 

Por último, pero no menos importante, asegúrate de tener un momento para ti, solo para ti. Esto no siempre es fácil, pero ahora, compartiendo las 24 horas al día con la familia puede ser verdaderamente difícil y necesario. No te diluyas en las necesidades de los demás, préstate atención y cuídate.

Estando presente, calmamos a la mente, la mantenemos centrada en la vida sin necesidad de distraerla haciendo otra cosa diferente a la que estemos haciendo. Y, sobre todo, toma consciencia de que respiras. Puedes hacer una pausa y sentir la respiración y darte cuenta de cómo cada inhalación y cada exhalación te mantienen en conexión con la vida. 

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