¿Para qué una practica regular de Mindfulness?

Hace más de 7 años que encontré el camino de Mindfulness o, mejor dicho, hace más de 7 años que Mindfulness me encontró a mi. Yo me estaba en un momento de cambios laborales y personales, buscaba y me buscaba y aparecí en un curso de Mindfulness para la Reducción de Estrés MBSR.  En aquel curso, intenso y muy transformador, me encontré con la práctica de la meditación tal y como se realiza en Mindfulness. Yo no había meditado nunca, mi mente era hiperactiva siempre en el futuro, insatisfecha, proyectando algo mejor. Mis primeros encuentros con la práctica fueron interesantes. Pensaba que no podría parar mi mente y me encontré con una práctica en la que no tenía que hacerlo, tan solo darme cuenta cuando me llevaba a fantasías o mundos futuros. En el MBSR insistimos mucho en la práctica formal, con las meditaciones y también con la práctica informal. Pero disculpa, retomo el hilo, el caso es que empecé a meditar y, poco a poco, fui conociendo mi mente y desde ese autoconocimiento, pude con amabilidad entrenarla en el aquí y el ahora. Y la verdad es que ahí sigo. Mindfulness es un camino en el que de alguna manera siempre estás en el mismo lugar. Tengo mi rutina diaria de práctica, en la que incorporo movimientos conscientes y prácticas de quietud y siempre ocurre lo mismo, me siento, cierro suavemente los ojos, empiezo a practicar y cuando me doy cuenta, la mente se distrae, siempre lo hace, de momento no me falla, es muy regular, jajaja. Y sigo practicando. Practico sola, practico con mi pareja que también realizó el MBSR, practico cuando guío en las clases y practico en comunidad siempre que puedo, a través de cursos de mindfulness y sobre todo en retiros. Los retiros me ofrecen la oportunidad de recogerme y solo practicar, es una manera de tomar impulso. Practicar Mindfulness es estar contigo misma/o, es dejar a un lado las prisas, los objetivos, los deseos, los problemas, para simplemente ser. Para reencontrarte contigo, reconocerte, en ese lugar íntimo en el que hay calma bajo la agitación, amabilidad bajo el odio, serenidad y silencio bajo el ruido y, sobre todo, amor, mucho amor.

Practicar regularmente, nos ayuda a conocernos, nos da herramientas para aplicar en los momentos difíciles de nuestra vida y, no significa que no nos caigamos, significa que nos daremos cuenta y estaremos mejor preparadas/os para salir, cuidándonos y cuidando a los demás. 

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