Una sala llena de espejos: mindfulness con género. Reflexiones de un retiro de silencio.

Hace un par de meses estuve en un retiro de silencio y mindfulness con dos grandes maestros del mindfulness Bob Stahl y Jan Landry. Bob y Jan son una pareja llena de sabiduría y amor compasivo que supo guiarnos y sostenernos durante 5 días de silencio y prácticas de meditación mindfulness.

Ya había hecho otro retiro un poco más largo con Bob. Aquella vez me marcó profundamente y me abrió las puertas hacia un mundo que poco había transitado anteriormente. Me refiero a la intimidad con migo misma y a la curiosidad hacia lo que acontece en cada momento sin juicio, con apertura. 

Como dijo Bob: “un retiro de silencio es como entrar en una sala llena de espejos” 

De repente ahí estás tú, contigo misma, suele haber más personas, pero te centras en ti. Esto no es muy común y menos para nosotras las mujeres, así que cada minuto del retiro estás tú, tú y tú. Estás tú con tu mente, tú con tus pensamientos, tú con tu cuerpo y tú con tus emociones. El YO cambiando de tercio, al principio se hace enorme, gigante, todo gira alrededor tuyo. Sientes tu cuerpo, de repente tomas concienda de cada paso, de cómo pisas, de las formas de los pies…sigues con el movimiento consciente y puedes explorar de manera intima y con curiosidad cómo se mueve el cuerpo, cada parte, lo que pesa o su ligereza, tus límites. La piel, a veces tan olvidada, se convierte en un enorme receptor de sensaciones, y cada una con su tono, unas agradables, como sentir el roce de una ligera corriente de aire en el brazo y notar cómo se eriza un poquito el vello, otras quizás desagradables, como un picor que no para en algún lugar del pie. Puedes también admirar curiosa el grandioso mundo de las experiencias neutras y te das cuenta de que en un retiro cada instante, cobra vida y la neutralidad se hace pequeña. Y la mente procesa y sigue pensando, no se para, esto ya lo sabes, así que con curiosidad también puedes experimentar una intimidad libre de juicios con los pensamientos y las emociones. Y les abres espacio y les dejas entrar, los observas, a veces dejándote llevar por sus historias, dramas y fantasías y otras veces tan solo entran, les saludas y se van. Así es la mente, impredecible, incansable, maravillosa y torturante. Y aprendes en un retiro de silencio que puedes conocerla íntimamente, con curiosidad, y poco a poco con menos juicio, aceptando lo que la experiencia te presenta en cada instante. Y llegan las emociones y pasas de sentir miedo o aburrimiento a momentos de enorme paz y conexión. Y te das cuenta que la emoción es real y también pasa, todo pasa. Y el espejo te sigue a cada paso, no puedes escapar de ti misma y por eso acabas reconociéndote. Estableciendo una relación intima contigo misma, y parafraseando a Derek Walcott en el poema El amor después del amor”, saludarás con gran alegría a la extraña que fuiste, devolviéndote tu amor a ti misma/o. Caminarás, comerás, te tumbarás, te pensarás, te sentirás cada minuto del día.

PD. El próximo encuentro con la sala llena de espejos será el domingo 27 de octubre en Becerril de la sierra. 

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