Wabi – Sabi: mindfulness con género

En Japón tienen una manera de entender las imperfecciones que se llama wabi – sabi. Consiste en permitir que un objeto se quede imperfecto e incluso muchas veces recomponerlo dejando ver esas marcas de rotura o imperfección.

Cuánta sabiduría en esta manera de entender el mundo. Conocí el wabi – sabi en un retiro de silencio y práctica de Mindfulness que hice hace algo más de un año por la provincia de Soria. Guiaban ese retiro Bob Stahl y Jan Landry un matrimonio sabio, amable y compasivo. Una tarde Jan nos habló del wabi – sabi, y nos invitó a acoger nuestras imperfecciones, nuestros errores, nuestras faltas, en definitiva, nos invitó a abrazar nuestro ser humano completo. 

Vivimos en una sociedad donde los errores se ocultan, las imperfecciones se maquillan, las heridas se tapan sin curarse. Mindfulness nos invita a acercarnos amable y compasivamente a todo eso que también nos acompaña en nuestra vida. Mindfulness nos invita a abrazar lo imperfecto y vulnerable. Nos invita a estar presente y descubrir quizás que la herida que tienes si eres capaz de mirarla, abrazarla, acogerla, quizás solo quizás duela menos. Y, en cualquier caso, tendrás la herida, pero no la vergüenza. 

Pasmos mucho tiempo intentando disimular, presentando siempre nuestro traje de ¡Hola, estoy genial! Sin darnos permiso para ver lo imperfecto que hay en nosotras/os y también amarlo. 

Hay una canción de Leonard Cohen que dice: Toca las campanas que aun puedas tocar, olvida tu ofrenda perfecta, hay una grieta en todo y por ahí, entra la luz. 

Te invito a reconocerte tal como eres, sin poner nada, sin quitar nada y si tienes heridas o grietas aplica el wabi – sabi, eso te hace única/o y además recuerda que es por la grieta por donde entra la luz. 

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