Mindfulness ante «lo de siempre»

Llevo muchos años en el aprendizaje y la enseñanza de mindfulness. Años muy relevantes en mi vida, en los que he tenido que afrontar grandes cambios vitales.

Durante estos años he aprendido muchísimo del enfoque de la atención plena. Y no te hablo de un aprendizaje superficial si no, de un aprendizaje profundo, sobre las cosas que pueden hacer que la vida sea un infierno o por el contrario un amplio mar con oleaje a veces suave y a veces intenso.

Y una de las claves que quiero compartir aquí contigo, es la importancia de la percepción. En realidad, si lo reflexionas un poquito, la forma en la que nos acercamos a lo que nos ocurre externa e internamente, está hecha de percepción, en realidad, estamos hechos de percepciones. Continuamente estamos interpretando lo que vemos, oímos, sentimos, pensamos… Lo que llamamos realidad, incluso te diré que lo que llamamos Yo, está formado de interpretaciones, de la manera en la que te percibes y percibes el mundo.

Este aprendizaje poderoso, puede suponer un cambio radical en la manera de vivir y de afrontar cada cambio, cada momento vital.

Volver de las vacaciones puede ser recibido con un pensamiento del tipo: ¡qué horror! ¡Y ahora otra vez…! Pensamiento que irá acompañado de sensaciones físicas del tipo, malestar en el estómago, molestias musculares, intranquilidad, malestar general, cambios de humor….

Pero lo maravilloso, es que también puede ser recibido como un nuevo comienzo, lleno de nuevas oportunidades que a priori no sabemos si nos resultarán agradables o no, pero estaremos en la mejor disposición para afrontarlas, para vivirlas.

En realidad, nunca volvemos porque todo está en continuo movimiento, en continuo cambio. En mi caso, septiembre me recibe siempre con un año más cumplido y todos los cambios que supone. Puedo percibirlo como algo negativo, resistirme a los cambios físicos en el cuerpo, o percibirlo desde la gratitud por haber podido vivir un año más compartiendo generosamente mi paso por esta vida.

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