Nos ha tocado vivir en un mundo repleto de objetivos y expectativas que cumplir. Se han diseñado aparatos que “nos ayudan” incluso a mantenernos firmes en esos objetivos.
Hay dos momentos del año en el que este tipo de “necesidades” aparece con más ímpetu y, además, todo lo que nos rodea se confabula para recordarnos, que, debemos tener objetivos y además cumplirlos.
A parte de las navidades, el regreso del verano es otro de los momentos álgidos para esta empresa conseguidora en la que la sociedad se convierte y, nos convierte. Y no es ni bueno ni malo, simplemente quiero ofrecer otra perspectiva que tiene resultados instantáneos y también a corto, medio y largo plazo.
Se trata de abandonar la idea de que necesitamos conseguir objetivos, físicos, laborales, de ocio y, en cambio, explorar la idea de encontrar simplemente sentido a la vida.
Posicionarnos en esta perspectiva que trata de explorar para qué vivir, cómo vivir, y qué hacer con esta “maravillosa, salvaje y única vida” como dice la poeta Mary Oliver, nos abre espacio. Nos abre espacio en la mente.
Empezamos a vaciarla de cosas, listas, lugares, posiciones… y hacemos espacio para, y no me parece poco, poder Ser.
Es desde esta actitud de vivir la vida, de ser, de existir desde la que podemos encontrar el sentido. Al sentido de la vida no es algo difícil de acceder, lo que ocurre es que lo confundimos con tener que conseguir algo. Podemos acceder a él, dando un sencillo paseo consciente por el campo, o regando y cuidando de las plantas, o simplemente escuchando los trinos de los pájaros al atardecer. El sentido de la vida tiene mucho que ver con saber que estás viva/o. Tiene mucho que ver con amarte y respetarte en cada momento. Cuando la vida esta basada en conseguir objetivos, si no los alcanzamos empezamos a sentirnos mal.
Con mindfulness, entrenándonos en la atención plena, la vida se convierte en un “claro en el bosque en el que podemos esperar con paciencia” como dice mi querida Martha Postlewaite. Por eso el primer paso es quererte tal y como eres, sí, en este momento que estás leyendo esto. Tal y como eres. Al sentido de la vida se llega desde el amor, desde la generosidad, desde la gratitud, desde la compasión, y siempre empezando por ti misma/o.
Mindfulness puede ayudarnos en este camino y la práctica siempre está ahí para ti, receptiva, paciente, amable.
