En este mundo rápido en el que todo sucede a una velocidad de vértigo, los días pasan, las semanas vuelan, los años… parece que elegir pararnos deliberadamente es una necesidad y en cierta medida un acto de rebeldía ante ese modo de vivir que nos acelera.
Cuando todo a tu alrededor pasa deprisa, bajar el ritmo no es fácil, puede resultar muy difícil. Puedes sentirte desconectada/o, rara/o, fuera de juego, incluso. Sin embargo, tomar esa decisión puede ser un acto de valentía y a la vez una tabla de salvamento para recordar quién eres, para abrir espacio en tu vida para sentirte, reconectar con tu cuerpo que siente el aire, notar su calidez o frescor, para sentir cada paso, lento o rápido sobre las hojas caídas del comienzo del otoño. Y que me dices de acercarte íntimamente a tu cuerpo en la respiración, no para controlarla o cambiarla, sino solo para conocerla, para saber que te acompaña y para darte cuenta de que mientras respires, siempre hay más bueno que malo en ti.
Un retiro de silencio y práctica de mindfulness es un espacio privilegiado para recordarnos quienes somos. No esperes una respuesta clara, lo que hace mindfulness es abrirte espacios, silencios que poco a poco, revelarán lo que necesites recordar.
En la prisa, en el modo habitual automático, solo prestamos verdadera atención a lo que sorprende, a lo diferente, a lo emocionalmente excitante. En un retiro, sin embargo, podemos experimentar un modo diferente de vivir, en el que cada cosa que hagas o no hagas, tiene todo el sentido. Un sorbo de agua entre una práctica sentada y la práctica caminando. Lavarte la cara por la mañana antes de bajar a la sala a meditar. Caminar despacio hacia el comedor sintiendo todos tus sentidos abiertos para recibir la comida. Hasta el momento de acostarte cobra sentido, se hace consciente y te recuerda que el descanso, tu sueño también es importante.
En un retiro de silencio y práctica accedemos a un modo mindful de vida, en el que la Presencia y me permito escribirla con mayúsculas impregna cada momento y te recuerda quién eres y entonces todo cobra sentido.
