Enfadarse es sano pero no gratis

Enfadarse es sano pero no es gratis y me explico. El enfado es una emoción primaria que nos carga de energía y nos resulta muy útil cuando tenemos que defender nuestros límites. Claro, hacerlo como decía Aristóteles: “con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto”, esto, realmente ya no es tan sencillo. Pero está bien, digamos que enfadarnos es relativamente sencillo, puede ser muy sano y seguro, que es una experiencia que todas y todos tenemos todos los días, quizás incluso varias veces al día…

Ahora por qué digo que no es gratis. Pues sencillamente porque segregamos unas sustancias llamadas catecolaminas, que invaden nuestro torrente sanguíneo cada vez que nos enfadamos, y sabéis lo que ocurre, que cuantas más catecolaminas metemos al cuerpo, este se familiariza con ellas y les abre cada vez más rápido las puertas para que entren. Es decir: el enfado se construye sobre más enfado. Es acumulativo, por eso hay personas que se enfadan rápidamente y otras que no. ¿Les molestan las mismas cosas? pues probablemente sí, pero unas no se dejan secuestrar por las catecolaminas y han aprendido a gestionar el enfado, no lo reprimen, pero no se dejan arrastrar por él.

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Mindfulness con Género Belén García Casado
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