Sobre la meditación

Cuando algo funciona queremos compartirlo. Nos gusta hacer partícipes a los demás de las cosas que descubrimos que son buenas, en realidad, nos pasa con todo, una tienda chula, ropa bonita y económica, el lugar donde hacen un café riquísimo, un sitio bonito para pasear… la lista podría ser infinita. Forma parte de nuestro ser social querer compartir lo bueno.

Por eso hoy quiero compartir sobre la meditación. Y hay muchas ideas extrañas que circulan por ahí, a pesar de que la meditación no es un ritual que se realiza en una postura concreta y tampoco tiene que ser algo doloroso o excitante. Es mucho más sencillo, pero no debemos confundirla con una técnica de relajación. Si meditando te relajas, genial, pero no es el objetivo. Tampoco se trata de dejar la mente en blanco como si entráramos en trance. Si fuera así, dejaríamos de sentir emociones mientras meditamos y lo que ocurre, es precisamente lo contrario, nos hacemos mucho más conscientes. Y esto me lleva a desmentir la idea de que con la meditación nos alejamos de la realidad, entendiendo por realidad, lo que nos esté sucediendo en ese momento de la práctica o incluso en el momento vital en el que estemos. La meditación al contrario nos dirige amablemente hacia la comprensión profunda de esa realidad. Pero no para sentir siempre que meditemos, que todo está bien, que todo es genial, meditar no pinta el mundo de rosa, simplemente nos lo muestra para verlo con claridad. Es verdad que no va a hacer que los problemas desaparezcan, pero sí nos prepara la mente y el corazón para afrontarlos de la mejor manera posible.

Meditar no es buenismo, no nos purifica o algo parecido, simplemente nos hace conscientes. Pero esto que parece algo sin importancia resulta crucial. La mayoría del daño que infligimos y que nos hacemos, es debido a la inconsciencia. Meditar nos pone en el camino de la comprensión de todo, de los pensamientos, de los beneficiosos y de los perjudiciales, de lo que sentimos, de lo que hacemos o dejamos de hacer.

La meditación prepara la mente para hacerla amplia, amable, generosa. Sentarse a meditar no es un acto egoísta. Retirarse y dedicarse tiempo para meditar es un acto valiente que requiere coraje porque es mucho más divertido hacer casi cualquier cosa, pero sabemos, y en esto nos acompañan siglos y siglos de experiencia, que meditar es beneficioso, que vale la pena, que nos ayuda a vivir mejor.

La meditación es una buena amiga, la práctica siempre te recibe dispuesta, te abre los brazos y te acoge.

Así que sí, te lo digo de verdad, medita, aprende a meditar, practica, haz retiros, estudia, aprende y siéntate en paz.

Scroll al inicio
Mindfulness con Género Belén García Casado
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

 

Más información sobre nuestra política de privacidad