¿Sabías que meditar con mindfulness es algo más que atender a la nariz?

Muchas veces tenemos ideas preconcebidas sobre las cosas. Y esto que es muy normal, es algo que también ocurre con la meditación. En los cursos y talleres que imparto muchas veces hay sorpresa cuando nos acercamos a mindfulness y a la manera que tiene de acompañarnos en la meditación.

Enseguida nos damos cuenta de que esto de meditar va mucho más allá de atender a la nariz y tiene mucho más que ver con la consciencia de vivir la vida como un ser humano.

Quedarnos en la nariz, solo atendiendo a la respiración o a un solo lugar de la nariz, favorecerá sin duda, la capacidad de concentración de la atención y puede ser muy útil, de hecho, lo es. Todavía recuerdo un curso – retiro que hice de 10 días hace unos años. Fueron 10 días de silencio y meditación en los que los 3 primeros nos invitaron a estar solo presentes en la nariz. Nada más y nada menos, diría yo. Sin embargo, lo que nos interesa, lo que resulta verdaderamente liberador no es atender a la nariz, si no explorar la relación que tenemos con todo aquello que va ocurriendo, no solo en la nariz, sino en cualquier zona del cuerpo, o en lo que escuchas o en lo que piensas y sientes.

Mindfulness nos invita a atender a la vida tal y como es momento a momento. La práctica continuada y guiada nos ayuda a estar presentes y a comprender lo que ocurre y desde ahí, desde esa comprensión profunda que vamos adquiriendo, poder manejarlo.

Si nos quedamos solo con la atención a la nariz, quizás alcancemos un grado de concentración enorme y durante unos instantes, tengamos sensaciones muy placenteras, de fusión, de relajación… sin embargo, de poco nos servirá esto, si cuando suenen las campanas y te levantes del cojín o de la silla, todo sigue como antes, si reaccionas sin control alguno ante lo que te pase o no te das cuenta de los hilos internos que mueven y agitan tus pensamientos y emociones.

Dice Jon Kabat – Zinn, que «suspender deliberadamente toda actividad externa y sentarte o abrirte, quizás por primera vez, a la quietud interior, sin más atención que permanecer presente al despliegue de tu vida, suele ser una oportunidad extraordinaria». Una oportunidad para acercarte más a quien eres en cada momento, comprenderte mejor, poder salir de los automatismos para cuidarte y acompañarte a ti misma en una vida consciente, quizás, yo me atrevo a decir que sí, por experiencia propia, a una vida más plena, más libre.

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Mindfulness con Género Belén García Casado
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