Tu mente como bello y delicado huerto

Una de las cosas que más me apasiona de la mente humana, en la medida que me acerco a su conocimiento, bien sea, a través del estudio o de la práctica de mindfulness, es lo plástica, versátil y amplia que puede llegar a ser.

Cuando estamos alejados de ese conocimiento y simplemente tenemos experiencia de la mente que piensa (puesto que somos seres humanos), es muy frecuente que nos relacionemos con una mente pequeña, muy dominada por patrones de comportamiento y por lo tanto, bastante rígida.  Vamos, “lo normal” si no hacemos algo al respecto.

Y digo “lo normal”, porque a medida que vamos avanzando por la senda de la vida, la mente humana se acostumbra y elige casi siempre el camino más corto o la travesía más transitada para tomar decisiones o responder ante diferentes estímulos cotidianos. Así que, si por las causas vitales que hayas tenido, tu mente se ha acostumbrado a estar insegura, sentirse nerviosa y ansiosa ante los cambios o cuando las cosas no son fáciles… es muy probable que esa manera de acercarte a las dificultades o simplemente ante la incertidumbre, siga sucediendo.

Con el conocimiento y el entrenamiento en mindfulness, lo primero que hacemos es conocer e identificar todo esto que la mente ya sabe hacer. Es decir, la vamos “pillando” o, mejor dicho, “nos vamos pillando” en las diferentes reacciones automáticas que hemos aprendido y entrenado a lo largo de la vida. Puedes incluir aquí, todas las creencias sobre ti, sobre la gente que te rodea, incluso, sobre el mundo. Después y poco a poco, vamos añadiendo a ese momento de plena consciencia sobre el hábito, un espacio que al principio puede resultar pequeño, pero que con el tiempo y la práctica se hará más grande, en el que empezamos a tener la capacidad de elegir.

Elegir se convierte entonces en la acción más consciente que podemos hacer. Si puedo elegir, puedo salir de lo de siempre, de la reactividad más inmediata para hacer otra cosa, o no hacer nada, que muchas veces es lo más adecuado.

La mente, tu mente, mi mente, se convierte así en un bello y delicado huerto en el que podemos ir sembrando nuevas semillas, nuevos caminos, nuevas respuestas, nuevas posibilidades. Construyendo poco a poco, con paciencia, aceptación y mucha amabilidad nuevas sendas que nos ayuden a transitar por el mundo de una manera más saludable para todas y todos.

Elegir qué pensar, qué decisión tomar y cómo hacerlo es el espacio de la LIBERTAD y la mente dispone de esa capacidad que también llamamos plena presencia.

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