La intención de la formación en Mindfulness va mucho más allá de practicar meditación. Si has realizado alguna formación conmigo o con cualquier otra persona que esté cualificada, habrás visto que la práctica de Mindfulness tiene que impregnar la vida cotidiana. No tiene mucho sentido sentarte un rato a practicar en casa, si luego vas todo el día, acelerada/o, a la mínima te pones de los nervios, levantas la voz, no escuchas, o, no te das cuenta de tus emociones, o no las gestionas etc.
Mindfulness es una manera de ser y estar en el mundo, es elegir vivir consciente siendo amable contigo misma/o y con los demás, también con la Naturaleza y todos los seres vivos con los que compartimos este maravilloso mundo.
Y dicho esto, la práctica formal, esa que hacemos en casa o en comunidad, sí cuenta. Con esta práctica cogemos músculo, vamos entrenando a la mente para que esté despierta, consciente, atenta y en calma.
Y para ayudarnos en la vida cotidiana, tenemos nuestras campanas de Mindfulness. Esta expresión se la debo a una de mis maestras Patricia Giraud, con la que he realizado un retiro de silencio y mindfulness este verano. Las campanas de mindfulness nos ayudan a conectar con el presente reconociendo cómo entramos en piloto automático y eligiendo nuestras campanas para regresar al momento presente. Son casi infinitas las posibilidades. Puedes elegir momentos o actividades muy cotidianas. Yo te cuento las mías, pero date permiso para explorar qué es lo que más te conviene y funciona.
Campanas de Mindfulness:
- Al despertarme, tomo unos instantes ya con los ojos abiertos para darme cuenta de que estoy despierta.
- Lavarme la cara, las manos.
- Cepillarme los dientes.
- Cerrar la puerta de casa cuando salgo
- Sentir que abro la puerta del portal
- Los primeros pasos al salir a la calle.
- Esperar a que se abra el semáforo
- Cuando conduzco sentir el contacto del volante.
- Cerrar el coche cuando lo aparco.
- El primer trago de un vaso de agua o infusión
- Sentir que respiro en diferentes momentos del día.
Bueno, la lista podría seguir y seguir. Y ahí está el truco, en dejar que Mindfulness impregne, invada si quieres, la vida cotidiana, porque es donde estamos la mayor parte del tiempo. Así que:
¡Qué empiecen a sonar las campanas de Mindfulness!
